lunes, 19 de septiembre de 2011

Los Crímenes de BUENAVENTURA BAEZ en AZUA

Los crímenes comenzaron a producirse de manera casi instantánea al ascenso de Báez a la Presidencia en el año de 1868 quien tenía matones y bandas de sicarios a su pleno servicio.

De acuerdo con el historiador Jaime de Jesús Dominguez, en su interesante libro sobre el periodo 1865-86, en su edición del 15 de mayo de 1874 el periódico El Americano relataba los crímenes cometidos en Azua por ordenes del Gobernador VALENTIN RAMIREZ BAEZ, quien tenía bajo su control a dos sicarios llamados Baúl y Sobito quienes ejecutaban a sus detenidos en un lugar conocido popularmente con el nombre de “Palo Colorado” por el color rojo de la sangre dejada en el tronco por las múltiples victimas de los verdugos, quienes en su enjuiciamiento posterior a sus crímenes confesaron que habían aniquilado: Baúl a 143 personas y Sobito a 94 azuanos.

jueves, 5 de agosto de 2010

Aclaración Pública sobre Declaraciones de Emilio Cordero Michel en la Revista Clío

Por Francisco Berroa Ubiera



Hace cierto tiempo me informaron que el Presidente de la Academia de la Historia, especialista en compilaciones de publicaciones sobre historia dominicana, me había atribuido haberlo plagiado. La palabra plagio procede del latín plagiare, que entre otros significados figura: “Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”.

Esta fue la nota explicativa escrita por Emilio Cordero Michel cuando publico en Clío No. 177 (2009) el artículo titulado: “Las expediciones de junio de 1959”:

Este ensayo fue originalmente presentado con muy pocas páginas en el Curso contra el olvido. Hacia la recuperación de la memoria histórica nacional, celebrado por la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en el Museo Nacional de Historia y Geografía el 7 de diciembre de 1990. Dos años después y un poco ampliado fue publicado en la revista Estudios Sociales, Año XXV, Nº 88, pp. 35-66, Santo Domingo, abril-junio de 1992. Siete años más tarde, nuevamente ampliado y corregido, se publicó en la desaparecida revista Ecos, Año 6, Nº 7, pp. 11-56, Santo Domingo, abril-junio de 1999, órgano del Instituto de Historia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Hoy se reedita en la revista Clío por el hecho de que un profesor de la Escuela de Historia y Antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y antiguo director de su Instituto de Historia, ha tenido el descaro de reproducir en su blog “Notículas históricas dominicanas” plagiándolas, partes de este ensayo sin señalar la fuente y, lógicamente, sin mi autorización.

Mi respuesta es simple: invito a leer en el blog “Notículas históricas dominicanas” -la dirección es la siguiente: "http://noticulas-franciscoberroa.blogspot.com/" - nuestro artículos titulado: “NOTAS SOBRE LAS EXPEDICIONES CONTRA LA DICTADURA DE TRUJILLO DE CONSTANZA, MAIMON Y ESTERO HONDO DE 1959”, y después de leerlo procedan a compararlo con lo escrito por el fontanero de Clío.

El abogado y profesor de historia don Emilio Cordero Michel, es actualmente el flamante Presidente de la “Academia Dominicana de la Historia” fundada por el dictador Rafael Trujillo en 23 de julio de 1931 como una de sus “herramientas” institucionales para el dominio ideológico del pueblo dominicano.

Desde esa época, en esa academia ha primado el criterio siguiente: “Quien maneja el pasado controla el futuro.” Quizá por eso él y un nutrido grupo de historiadores han dedicado sus esfuerzos para producir una Historia Dominicana a tanto por línea, y como se sabe: el que paga el trazo es quien dicta la “línea”.

Ese señor ha sido calificado por su amigo cubano José Abreu Cardet como un “cascarrabias que oculta la mucha frustración”.(1) Ese fontanero de Clío ha decidido lanzar un demoledor ataque contra nosotros bajo el supuesto de que he plagiado una de sus “investigaciones” sobre las expediciones contra Trujillo en 1959, época en que él mismo Emilio Cordero Michel era defensor y asalariado del régimen de Trujillo, y ocupaba un importante cargo en la ONU representando la tiranía: Primer Secretario de la delegación dominicana, de donde renuncia tras la muerte de su hermano revolucionario y economista José Cordero Michel, quien fue uno de los expedicionarios del año 1959, mientras Emilio representaba, defendía y justificaba la dictadura en las Naciones Unidas.

Se sabe incluso que estuvo cerca de Ranfis Trujillo. Era su amigo fraterno, compañero de cherchas y juergas, y disfrutaban de bailes y lechones, incluyendo el hecho de que el propio Rafael Trujillo Molina apadrinó su boda.

Cuando José Cordero cayó sacrificado en 1959, Emilio renunció con aspaviento a su cargo diplomático al servicio de Trujillo y pidió asilo en los Estados Unidos.

Retorna al país tras el magnicidio del 30 de mayo de 1961, y milita en el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, siendo uno de sus dirigentes.

En 1963 forma parte de la guerrilla que se produce en noviembre en calidad de “Comisario Político”. De manera un tanto extraña fue capturado y no fue ejecutado como se hizo con los demás guerrilleros. Dicen que los militares que lo capturaron lo perdonaron porque recibieron “órdenes superiores”; realmente fue un hombre con suerte, aunque Juvenal dijese alguna vez que un hombre con suerte es más raro que un cuervo blanco. Él es uno de esos: un Cuervo blanco.

El personaje se dedicó durante mucho tiempo a impartir docencia universitaria en la UASD en donde llegó a desempeñar funciones administrativas como Director del Colegio Universitario, etc.

Lo cierto es que el Dr. Emilio Cordero Michel, código 66-02-69 fue contratado en enero de 1984 hasta 1992 (por ocho años) sobre la base de la Resolución del Consejo Técnico de la Facultad de Humanidades de fecha 8 de septiembre de 1983, refrendada por la Resolución del Consejo Universitario de fecha 7 de octubre de 1983 para elaborar un “Manual Audiovisual de Historia Social Dominicana”, y dicho sea de paso, el resultado de esa investigación -que le fue pagada mes por mes durante ocho años-, todavía se desconoce, y esta es la fecha en la cual don Emilio no ha sido capaz de entregar a la UASD –donde aún cobra como jubilado- un resultado concreto, porque en los archivos del Instituto de Historia hasta hace poco no reposaba ni siquiera un informe de investigación.

Aún hay más: Luego fue contratado de nuevo para realizar otras indagaciones cuyos resultados son desconocidos, y así, ese revolucionario de la manigua se atreve a decir que lucha contra el imperialismo y contra la corrupción.

Ah!, falta algo: Como presidente de FLACSO en el país –que era o que es- en compañía de cierta compiladora dominicana ha sido inteligente atrayendo vía el Cuerpo de Paz a jóvenes norteamericanas para que estudien en su academia cobrando en dólares, que luego quizá envía a sus amigos del G-2 cubano.

En la Academia Dominicana de la Historia donde es Presidente, administrador, director, editor y fontanero de la revista CLIO le dicen el “Conejo Busch” –porque "juega todas las bases" y centraliza todo.

Ese mismo “erudito” de la historiografía dominicana fue el que una vez declaró barbaridades contra José Núñez de Cáceres, y sobre Ciriaco Ramírez dijo cuestiones que por suerte todo el mundo reconoce sus errores y su capacidad para hacer relatos histórico-novelescos más propios de un mitómano que de un académico. También me odia porque enfrenté sus dislates.

Yo reto a ese Cuervo blanco, a ese agente doble, a ese fontanero de Clio para que me diga de frente que lo he plagiado, porque la dignidad que a mí me sobra a él le falta.

Reto a ese mitómano a sostener un debate público sobre el tema en que me atribuye plagio, y le demostraré que dice eso porque denuncié en el 2005 sus fraudes a la UASD y al país.

Volveré sobre el tema hasta hundirlo más en el lodo de su fontanería.

(1) Homenaje a Emilio Cordero Michel, Academia Dominicana de la Historia, Santo Domingo, 2004, P. 16.

jueves, 15 de julio de 2010

Robert Emmet Jhonson escribio el libro de Arturo Espaillat


Este es Robert Emmet Jhonson


Autores de libros que no lo son….por ejemplo:
El general Arturo R. Espaillat (a) Navajita, quien estuvo íntimamente ligado al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo Molina y fue el primer director y fundador del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), hoy sabemos que no fue el autor del libro titulado: “Trujillo, el ultimo Cesar”(Trujillo, The Last Caesar, H. Regnery Co., 1963 - 192 páginas), editado en los Estados Unidos. Este libro fue escrito por Robert Emmet Jhonson, el verdadero autor del libro, famoso personaje de la inteligencia norteamericana en los años de la guerra fría. Si desean más información sobre el personaje visiten esta página web: http://www.spartacus.schoolnet.co.uk/JFKjohnsonRE.htm

sábado, 3 de julio de 2010

EL CALIE MENEITO




El calié Meneíto era el mismo famoso proxeneta propietario del Night Club Agua Fría, que estuvo ubicado en la calle 20, y su verdadero nombre era Librado Antonio Matos, fue un cruel torturador de la cárcel la 40 y luego, durante los Doce Años de Balaguer, bajo la protección de éste, se dedico a prostituir niñas en su cabaret de mala muerte.

LA MUERTE DE LUDOVINO FERNANDEZ EN SAN JUAN




El general Emilio Ludovino Fernández Malagón fue muerto en San Juan de la Maguana por el mayor Luís Ney Lluveres Padrón instigado por su esposa. El hecho ocurrió en 1958, estando el mayor Lluveres bajo el mando del primero.

Pililo Cordero el padre de Emilio Cordero


Emilio Cordero Michel es hijo de José R. Cordero Infante (a) Pililo quien participa en la negociación para implementar el plan de desocupación de 1922 propuesto por Francisco José Peynado (a) Pancho.

domingo, 16 de mayo de 2010

La Riqueza de Eugenio María de Hostos y la Pobreza Dominicana


HOSTOS CON SUS ESTUDIANTES


HOSTOS A LOS 63 AÑOS






NOTIHISTORIADOMINICANA


Por:
Francisco M. Berroa Ubiera

El educador puertorriqueño don Eugenio María de Hostos murió entre nosotros en la más absoluta pobreza. Ni siquiera tenía dónde vivir, y el día 24 de abril de 1903, salió temprano a caminar por la ciudad para buscar una casa de alquiler.

En esa búsqueda recorrió algunas calles de la ciudad de Santo Domingo, y luego escribió estas líneas:
Ayer, yendo en busca de casa de alquiler, recorrí algunas calles de la ciudad. Me dejaron la impresión de lugares desolados: poca gente transitando; muchas de ellas con armas en las manos, y algunas miradas torvas.”
“Que eso suceda entre gentes sin cultura, armada para satisfacer hambres y pasiones, nada extraño; pero que yo mismo, poco después, conversando con un casi extraño, pudiera mostrarme tan apasionado, aunque era pasión de bien descargándose igualmente sobre todos, eso sí que es extraño
.”(Diario, P. 394)

El maestro reflexiona y escribe:

“Pero vistas de cerca las causas de las miradas torvas de los incultos y la causa del sañudo apasionamiento de los apasionados del bien, tan naturales son las unas como las otras causas. Es que en un tal medio social, actúa con tal fuerza la sensibilidad orgánica, u obsta a la sensibilidad psíquica una tal fuerza de presión social, que los unos, la inmensa mayoría, exhalan neurosidad y los otros, los poquísimos, tienen que redoblar con esfuerzos nerviosos la fuerza de razón y de conciencia que se gasta y se desgasta contra la pasividad que tienen para el bien las multitudes obsesionadas por la tradición de odios y sangre”. (Diario, PP. 394-395)
“Yo mismo, que no he hecho en este pobre país otros esfuerzos que los indispensables para vencer la apatía de las gentes e inducirlas a combatir contra la ignorancia, yo mismo me siento rodeado de animosidades. A poco de regresar descontento de la calle, una de las madres de antiguos normalistas me mando a decir que me fuera cuanto antes para Cuba. El porqué de aquella urgente recomendación era que había oído decir a individuos cualesquiera que pasaban por delante de la Escuela Normal, en donde he tenido que acogerme [a vivir con su familia]: “Deberían obligarlo a salir de ahí”
.(Diario, P. 395)

Otro día el maestro se quejaba de la indolencia de los gobiernos para pagarle sueldos atrasados, diciendo:
“Esa causa de natural y aun urgente resolución para un padre de familia es la negligencia que todas las administraciones muestran en pagarme: la de Jimenes quedo debiéndome tres o cuatro mensualidades; la de Vásquez, dos o tres, después de haberme rebajado en un treinta y tantos por ciento un sueldo que era de ley. Esta [Woss y Gil] comienza por rebajarme en treinta por ciento el ya rebajado sueldo, y por no pagarme ni un solo día de los ya pasados desde el donoso decreto en que se somete a ración o pago diario el sueldo de los civiles, como el de los militares.”

De Hostos se refiere luego a las promesas que personalmente le hizo Woss y Gil para resolver el problema de su salario, y al intercambio epistolar que sostuvieron, en donde el maestro llegó a decirle al presidente que: “Aquí hay gentes que opondrán cualquier cosa, y de cualquier modo a mis deseos de reforma.” Y luego dijo: “En resumidas cuentas, nunca se llega a cuentas con estos políticos. El presidente de hoy hará lo que el de ayer y lo que el de antes de ayer.

El 16 de mayo de 1903 Hostos visita al Ministro Enrique Henríquez para que se hiciera cargo de sus créditos en contra del estado a cambio de una suma que le alcanzara para viajar a Cuba. Este le dijo con palabras y números que era imposible.

Más adelante Hostos diría:


Yerba es lo que necesitan nuestros pueblos”, los de nuestro origen en América.
Y luego agrega:

“No yerba en forma de colonización y de educación”, como allí dije: lo que necesitan nuestros pueblos, además de colonización para darles ejemplo de trabajo y orden, y además de educación, para iluminarles la conciencia, es don de gentes para esclarecer el que ellos tienen, y ciencia de buen gobierno para poner a producir riqueza moral en esta almas sociales, que, al fin y al cabo, son como estos suelos nacionales: todo riqueza en bruto.”


El 1ro de junio llega el día de las elecciones y don Eugenio escribe:

“El sábado por la noche fue primer día de la diversión electoral. Comenzaron los comités electorales a funcionar, y entre cohetes, comparsas, música para el acompañamiento y discursazos se dio principio a la repetición de la comedia que se ha estado representando en el país desde que él es él.

Otro día se quejaba del dolor que sentía en las piernas y en las ingles, por la gran distancia que tenía que caminar, algunas veces bajo copiosa lluvia y transitando por caminos polvorientos o enlodados.


Desde una estancia en las proximidades de Güibia debía caminar cuatro veces el mismo trayecto: dos en la mañana y dos en la tarde, para ir y regresar de la casa a la escuela.

Se alegraba viendo volar las mariposas multicolores y respirando aire puro de la campiña o los olores salitres que del mar le llegaban.

La vida se le iba trabajando y amando este pueblo dominicano.


Los sacrificios no le importaban, y escribía en su intimidad:

Dice haberle comunicado a un hijo de Enrique Henríquez que persistía en su idea de abandonar el país porque: “1. En que es inútil mi permanencia en un país a donde sólo me trajo la esperanza de hacerle el bien que yo compendio en la idea de la colonización y la educación; 2. A la guerra abierta o solapada que me han hecho algunos de los llamados notables del país; 3. En el sitio por hambre a que me han reducido.” (Diario, P. 400)

Aquí lo tenemos enterrado y olvidado en sus ideas. El se quiso marchar y no lo dejamos.
Poco antes de morir entre nosotros hizo este soliloquio:


…Al fin y al cabo, dice razón la voz que de continuo razona en mi conciencia la necesidad de alejarme de un país en donde ya no se sirve para el bien."

“La creciente convicción de la imposibilidad de hacer ninguno de los bienes que yo quería para este pobre querido país, me patentiza la necesidad de arrancarme de él; pero lo quiero tanto, y me he arraigado tanto en él la costumbre de vivir en su oscuridad, que me va a costar trabajo arrancarme de él. Por eso, y porque conviene que mi pobre familia salga de este medio, aunque sin mí, hasta a proyectar he llegado el modo de quedarme a trabajar aquí para que ella pueda vivir en otra parte
.” (Diario, P. 402)

El 6 de agosto de 1903 escribió en su diario por última vez. Falleció pocos días después en Santo Domingo, hastiado y cansado, el 11 de agosto de 1903.